A veces siento que se me acaban las palabras, que mi mente deja de trabajar y no va a poder crear una palabra para pasarla a la boca y que ella, con su infinita idiotez, la pronuncie. A veces quiero que pase, que no logre conjugar ningún verbo y que se atragante con el exceso de saliva que esto provocará. Qué se ahogue en su veneno.
Estoy pensando, muy seriamente, en organizar un complot; un complot junto con mis mejores aliados, corazón y alma, para exterminar de una vez por todas al maldito del cerebro y a la gran idiota de la boca para dejar paso a las manos, sí, que ellas hagan el trabajo; que ellas transmitan lo que nosotros queremos decir.
Y quién soy yo?...cuerpo?...nada?...quién!?
Creo que puedo llamarme Amor.
es precioso, chico!
ResponderEliminarBenditas manos!
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