miércoles, 30 de marzo de 2011

Sueños...

Hoy me puse a pensar en lo estúpidos y banales que están mis sueños.

Y es que qué clase de persona sueña con ganar un OSCAR...

Me siento tan identificado con Kate Winslet, en el momento en que ganó
su  Oscar , y es que al igual que ella   me la paso ensayando el discurso
que diré cuando gane mi Oscar.

Uno de mis más grandes sueños lo logré hace 1 año. Mi sueño era hacer llorar a personas con una historia, hecha cortometraje que yo haya escrito, lo logré con un cortometraje de la escuela con el que me fue muy bien...Se siente realmente increíble sentir ese instante en que los sueños se hacen realidad, ese instante en que no sabes si estás dormido o estás despierto, más despierto que nunca.

Cuando gane mi Oscar lo dedicaré a todas esas noches que murieron sin lograr
hacer que me durmiera, a esas noches que me vieron pasar mientras soñaba sin dormir
en el monito dorado.

Quiero volar.
Ese sólo lo logro cuando escribo.

jueves, 24 de marzo de 2011

Brochetas de recuerdos, quejas y tristeza...

Hoy me junté con dos amigas a cenar, comimos brochetas...
En medio de la comida, una de mis amigas se empezó a quejar de porqué a veces, aunque sientes que tienes verdaderos amigos, sientes que estás completamente sola...


Y es que tiene razón, puedes tener miles de personas alrededor
 y sentirte completamente solo...
es genial cuando pasa..
.te sientes transparente, invisible; hasta pueden traspasarte...
así pasé mucho tiempo en le secundaria(high school), no existía...
Pero ahora que lo pienso no se siente tan genial...
pero a como soy, nada me complace...
puedo pasar desapercibido y me molesta...
pero si me ponen exceso de atención me enfurezco aún más...

Después de un rato de quejarse con nosotros, sacó una pastilla para la depresión y nos ofreció...estuve a punto de agarrarla pero me contuve...no sé si sea porque sentí que no la necesitaba o tenía miedo a drogarme por la margarita con alcohol que me estaba bebiendo...

Cuando mi amiga me estaba contando no sabía si pedirle perdón o no...y es que debo pedir perdón por no estar cuando no sé que me necesita?...debo estar siempre allí esperando su llamada?...a veces siento que ella sí lo está...pero así no soy yo...yo detesto los celulares...detesto sentirme vigilado; será eso o que detesto tener un aparato que nunca suena...

Extraño sentirme completamente solo y ser YO con la única persona que cuento...quiero sentir que me tengo a mí...sé que estoy para mí...pero a veces hasta a mí me miento...a veces cuento una mentira que tapa otra y es una cadena interminable...esta última semana he sido honesto y se siente muy bien...ahora sólo tengo que contarle a mi amiga(la cual está enamorada de mí) que ya volví con mi NOVIO(ese que le dije con quien había cortado hace una semana)...quiero sentir que soy sincero con todos. Quiero estar en paz...

Bentido Blog que me deja desahogarme :).

sábado, 19 de marzo de 2011

Se me acaban las palabras.

A veces siento que se me acaban las palabras, que mi mente deja de trabajar y no va a poder crear una palabra para pasarla a la boca y que ella, con su infinita idiotez, la pronuncie. A veces quiero que pase, que no logre conjugar ningún verbo y que se atragante con el exceso de saliva que esto provocará. Qué se ahogue en su veneno.

Estoy pensando, muy seriamente, en organizar un complot; un complot junto con mis mejores aliados, corazón y alma, para exterminar de una vez por todas al maldito del cerebro y a la gran idiota de la boca para dejar paso a las manos, sí, que ellas hagan el trabajo; que ellas transmitan lo que nosotros queremos decir.

Y quién soy yo?...cuerpo?...nada?...quién!?

Creo que puedo llamarme Amor.

viernes, 11 de marzo de 2011

Razóname

Hoy, después de terminar nuestra relación, noté que al igual que el amor que sentías por mí moría, también morían los mensajes directos en mi Facebook, cómo no noté el final cuando al principio me llenabas mi bandeja con decenas de mensajes y al final...

Estoy mal, y me arrepiento pero no puedo hacer nada, creo que intenté lo que estaba en mis manos y pedirte otra oportunidad sería rogarte a hacer algo que ya no quieres.

Quiero escapar y llorar en la esquina superior derecha de mi ventana, quiero permanecer allí hasta que termine con todos los recuerdos que me hacen amarte porque es demasiado horrible saber que tú no sientes lo mismo.

Miedo me da mencionar la palabra amar porque sentí tan horrible que me dijeras que tú ya no lo sentías, que moriría si encontraras mi blog oculto y leyeras esto....pero acaso puedo estar más muerto de lo que ya estoy?...

Te Amo. Gordo.

martes, 8 de marzo de 2011

Muérete pendejo!

Estoy más que enojado con el pendejo que llevo por maestro en mi clase de Taller de Escritura II(Guión), porque el muy idiota no ha leído mi historia, me criticó sin haberla leído. Mi historia, siento que es buena por cómo manejo y juego con el tiempo y el espacio; es una historia de personajes entrelazados donde cuento la vida de un personaje en dos distintos tiempos de su vida; el muy idiota me pidió que se le llevara "linealmente" porque no le entendía. Cómo es posible que nos pongan a un idiota por maestro que no entiende las historias y que además me dijo que mi historia no era buena, que no atrapa a la gente y que cualquiera que la fuera a ver al cine se saldría a los 5 minutos, cómo lo sabe si ni siquiera la ha leído, es mágico el pendejo?!!!(perdonen mis groserías pero estoy muy enojado).

No me gusta escribir en el blog sólo por hacerlo, trato de que la gente(poca por cierto jajaja) encuentre en él algo que les sirva o por lo menos les entretenga. Como aprendizaje les digo que no deben rendirse ante un dictador, un hijo de puta que quiere que le escribas comedia porque es lo único que entienda. No te rindas ante pendejos que piensan mediocremente. Destruyelo. Avanza. No te detengas.

Se nota cómo me sirve de ayuda lo que me escribo?, se nota?

domingo, 6 de marzo de 2011

Una oportunidad.

Carla Morrison es originaria de mi bello estado, Baja California. Es una cantante y compositora que inicia su carrera con un estilo innovador. Si eres de las personas que nos gusta la música dulce, que nos haga llorar, reír y soñar; Carla Morrison puede ser el soundtrack de tu vida. Denle una oportunidad.

sábado, 5 de marzo de 2011

¡Hola, aquí estoy!


Santiago, un joven de 15 años, asistió a clases como comúnmente lo hacía; pero  ese día el maestro de su última clase no asistió, así que salió temprano; llegando a su casa con una hora de anticipación a lo acostumbrado. Cuando llego a su casa le pareció extraño que la puerta principal estuviera abierta y sin seguro, entro  en puntas para tratar de sorprender a cualquier posible intruso, recorrió los cuartos, revisó bajo las camas, checó en la cocina y verificó cada rincón del patio; parecía que todo estuviera en orden. Sólo una habitación le faltaba por revisar, el cuarto de sus padres, habitación que carecía de luz; la única ventana que tenía estaba cubierta con papel aluminio que impedía el paso de la ésta.  Santiago tomó un cuchillo de la cocina y se aproximó a la recamara, realmente le atemorizaba entrar a esa habitación. La puerta estaba entreabierta, la lámpara del buró estaba encendida, fue entonces que notó la silueta de una persona sentada a la orilla de la cama. Tanto era el temor de Santiago que pronunció el nombre de cada uno de sus familiares y conocidos suyos, esperando que cualquiera de ellos respondiera a su llamado; no fue así, la silueta seguía inmóvil en el mismo lugar. Abrió totalmente la puerta, se aproximo a la silueta; fue entonces que reconoció  a la persona, se trataba de su padre, el cual  se encontraba en una especie de trance; sus ojos estaban en blanco, en la mano derecha tenia sujetada una jeringa y en la izquierda una cuchara con un extraño liquido. Santiago quitó la jeringa de la mano de su padre, fue entonces que él despertó, le dio un puñetazo en la cara y le dijo  que no  se metiera en lo que no le importaba. Santiago corrió Hacia el patio de su casa, caminó por más de dos horas reflexionando  y pensando en lo acontecido. Regreso a su casa, eran cerca de las 6 de la tarde, vio por la ventana  a sus dos hermanos y padres, estaban comiendo, se enojó mucho porque su padre estaba actuando como si nada pasara. Santiago subió al techo de su casa y dejó que pasara el tiempo, al anochecer, sus padres salieron a buscarlo pero él no cedió y continuó escondido.
Los problemas familiares, la escuela y la reciente imagen de su padre drogándose en su mente, llevaron al punto más alto de depresión a Santiago; el cuchillo que había tomado de la cocina anteriormente  para prevenir un posible intruso aun lo llevaba consigo, en su bolsillo. Santiago tomó el cuchillo e hiso una incisión en su pierna derecha que le causó un dolor inmenso, comenzó a llorar pero trago sus gritos para que sus padres no lo escucharan, después hizo otra cortada en la pierna izquierda, él no quería que, de sobrevivir, la gente viera las cicatrices en sus muñecas, después se dejó rodar por el techo hasta caer al piso de su patio. El ruido que provocó al caer despertó a sus padres que deprisa lo llevaron al hospital.
Santiago no murió  esa noche y aprendió, junto con su familia, una valiosa lección. Aprendió que cada vez que alguien de los miembros quiera cambiar algo o hacer que las cosas mejoren, aunque sea por un corto periodo de tiempo, tienen que llamar la atención de alguna forma. Eso lo entendió bien  después de ver a su madre intentar suicidarse dos veces, de ver a su hermana inventarse una rara enfermedad que le provocaban unos falsos ataques de asma, de que a su hermano lo llevaran al psicólogo por no hablar con nadie en la escuela y orinar su cama por las noches teniendo ya 13 años.
Santiago aprendió muchas cosas…y sigue aprendiendo.


“Dedicado al Santiago que cada una de las personas lleva dentro, aquel que quiere llamar la atención para lograr un poco de cariño de las personas que más se aprecian y que parece ignoran nuestra existencia”

miércoles, 2 de marzo de 2011

Una historia de niños...

Hace, no mucho tiempo, vivía un niño(7) que cuidaba, siempre, de sus dos primas(5); siempre jugaba con ellas y se divertían juntos, a pesar de la diferencia de 2 años que lo separaba de ellas. Un día un hombre(40) llegó al vecindario, de estatura baja y complexión delgada (quizás los detalles hacen de nuestro personaje aún más rico);  nuestro hombre -al que llamaremos "Chespi" por fines didácticos- carecía de el ojo izquierdo(el cual remplazaba con uno de cristal), tenía un diente -extra- en el centro del paladar(que mostraba cual si fuese un trofeo), no poseía el dedo meñique de el pie derecho; era un hombre singular.

Chespi fue encariñando a los niños, invitándolos a su casa, jugando con ellos al soccer, hasta que un buen día se le ocurrió sacar un juego de naipes y decidió enseñar, a sus tres jóvenes pupilos, el arte de las cartas. Los niños recibieron encantados el nuevo juego y cuando aprendieron las reglas y se hartaron de jugar sin ganar nada cometieron el error de pronunciar la palabra "apuesta". Los primeros premios oscilaban entre galletas de chocolate y horas de juego en el "Nintendo".

Un mal día, en medio de un juego de cartas, Chespi sacó, de en medio de sus ropas, un artefacto diabólico capaz  de matar el alma de cualquier niño; un artefacto que todos los hombres poseen y es peligroso, lo tomó con sus manos, se levantó de la silla y lo colocó sobre las cartas; de su artefacto escurría un asqueroso liquido cristalino más oscuro que una noche sin luna, el niño no se asombró tanto porque ya había visto varios de esos pero en una escala menor cuando se bañaba con sus primos, las niñas se asustaron, pues sin saber que aquello que ocurría estaba mal, había algo en ellas que les decía que era peligroso. Chespi, con su artefacto destilando maldad, caminó a la cocina con el compás abierto; tomó la caja de galletas "oreo"-esas que no podían comer los niños porque eran las favoritas de él-, regresó a la mesa de juegos y le propuso al niño un intercambio de las galletas por un momento a solas con una de sus primas; el niño y sus primas aceptaron el trato sin temor aparente, pues no sabían lo que hacían. La primita mayor vestía un bonito y sencillo vestido amarillo con olanes blancos y pequeñas sandias dibujadas en ellos; ella fue quien, después de una discusión para ponerse de acuerdo, entraría a la cocina con Chespi mientras los otros dos comían las galletas(guardarían una parte mayor para ella cuando volviera). Chespi tomó de la mano a la pequeña niña y la metió a la cocina, sólo una puerta de malla(esas que dejan ver el interior y no permiten el paso de las moscas que puedan causar estorbo y que dejan pasar el aire para no sofocar el ambiente dentro) separaba a los primos; Chespi, con el artefacto en su mano, intento colocarlo en un orificio que la pequeña niña ocultaba bajo sus ropas, esas ropas que fueron despojadas tras un ir y venir de excusas y razones por las cuales debería probar las galletas favoritas de su viejo amigo. Los niños, asustados al ver la escena tras el telar transparente de una puerta invencible como el acero, dejaron de comer, de respirar, de vivir; pues presenciaban la más espantosa escena de sus vidas, de la cocina sólo salían gritos mudos de dolor. El niño, envuelto en un aire de valor, corrió y separó a su pequeña prima del cíclope que la torturaba; allí estaba el niño, frente al gigante de un solo ojo, con las galletas en los pies, una doncella vistiéndose a sus espaldas y una arquera que tiraba galletas cual si fuesen la muerte misma. El cíclope no hizo nada, se quedo pasmado e inmóvil ante la unión y la magia que emitían los tres jóvenes guerreros.

El niño giró su cuerpo y levantó a su prima del suelo donde yacía, la ayudó a caminar con un dolor más fuerte que el que se siente cuando ves morir a la persona que amas. La otra prima pisó las galletas, las destrozó con la inmensidad de su cuerpo, quiso borrar lo acontecido al igual que eliminaba las migajas de chocolate en el piso. Los niños caminaron y se perdieron en el horizonte dejando al cíclope desamparado, solo, y echando a arrancar su artefacto por propia mano.

Ese día los niños aprendieron algo, aprendieron que las cajas de chocolates no mienten cuando tienen la frase de "Chocolate Amargo".

Lo acontecido fue borrado de sus corazones aunque las migajas de galletas aún se ven en su actuar.